9 ERRORES MAS COMUNES EN LAS MUDANZAS (PARTE I)

9 ERRORES MAS COMUNES EN LAS MUDANZAS (PARTE I)

Las situaciones más estresantes por las que puede pasar una persona adulta son, la enfermedad de un ser querido, un divorcio y una mudanza. La situación puede parecer poco sobredimensionado, pero cualquiera que haya vivido un traslado recientemente sabe que el nivel de ansiedad y nervios no es poco.

Para intentar paliar los posibles nocivos efectos de una mudanza que te instamos a que tomes buena nota y no los repitas. No son todo garrafales meteduras de pata, también hay algún aprendizaje de pro que te puede hacer el trance más llevadero.

1) Desmontar todos los muebles

A priori parecería que desmontar el mobiliario es la manera más eficiente de trasladarlo, pero hay que tener cuidado con las calidades y tipos. Los que son de conglomerado y maderas sospechosas mantienen su estabilidad solo si están unidos, y de forma especial las estanterías agradecen ser trasladadas en bloque, no solo por mantenerse íntegras, sino porque volver a montarlas en el orden correcto puede ser más complicado que resolver un acertijo.

2) No hacer fotos a las piezas más caras antes de cargarlas en el camión

Esa lámpara de Baccarat que tanto te gusta. La cristalería de bohemia herencia de familia. El jarrón Ming. El perro de porcelana a tamaño natural. Las cenizas de la abuela. Los objetos más preciados y frágiles, de forma misteriosa, llegan en mucho mejor estado si se les ha sacado una foto que atestigua, de cara al seguro y la empresa de mudanzas, que estaban íntegros antes del traslado. No hay que ser perezosos, que con los móviles este trámite dura un segundo y ahorra disgustos y reclamaciones.

3) No fijar los cajones y puertas de los armarios y aparadores

Está pasando: varios operarios mueven un armario especialmente pesado y aparatoso cuando una de sus puertas se abre sin previo aviso dejándolo encajonado en el hueco de la puerta del dormitorio o produciendo daños irreparables en la madera lacada de la superficie. Por no hablar de los cajones que se abren en los momentos más inoportunos desparramando su contenido por el suelo.
Hay que fijar bien todo lo que pueda abrirse o soltarse en un mueble, y fijarlo bien. Pero cuidado, porque la vulgar y práctica cinta de embalar puede dañar las maderas y superficies más delicadas. En ese caso, mejor desmontar o cubrir con plástico primero y luego fijar con cinta, hasta dejar esa silla con tapizado de terciopelo y seda.

4) No desembalar todo al día siguiente para poder hacer inventario de daños

La mayoría de las empresas de transporte tienen un límite para reclamaciones exiguo, que suele durar 24 o 48 horas. Se benefician de que los objetos de adorno más frágiles muchas veces son los últimos en ser sacados de su envoltorio y depositados en su nuevo lugar, así que, aunque dé pereza, hay que hacerlo: abrir cajas y comprobar el estado de platos, cerámicas, adornos varios (ojo a los cristales de los cuadros) para poder reclamar a tiempo.

5) Utilizar bolsas en vez de cajas

Es una tentación, lo reconocemos. Cansado de tanto montar cajas de cartón, de tanta cinta de embalaje y tanto cúter, la posibilidad de sacarle por fin rendimiento a las bolsas resulta seductora, pero no es recomendable. En una mudanza todo es cuestión de optimizar el espacio, y en ese sentido, el cubo tiene poca competencia. En una furgoneta o camión las cajas son apilables sin problemas, algo que no se da con bolsas gigantes mal cerradas de formas abstractas o, peor todavía, frágiles bolsas de basura que se rompen con una facilidad pasmosa.

6) No aprovechar para deshacerte de lo que te sobra o lo que ya no te sirve

Esto es casi tan importante como todos los puntos anteriores juntos. Antes de empezar a almacenar cosas que pesan y ocupan espacio, piensa, ¿realmente las necesitas? Una mudanza puede ser el momento adecuado para hacer esa gran limpieza de puertas traseras, donar libros, juegos y grabaciones, y deshacerse de los dispositivos y cables que alcanzaron su punto máximo en 2005. Unas pocas visitas al punto más cercano Dejando ese lastre garantizamos comenzar una nueva la vida en el flamante hogar de una manera más fácil, con menos peso de inutilidad sobre nuestra ya sufrida espalda.

7) No hacer una buena limpieza previa en el nuevo hogar

Ante el estado de nueva casa, se aconseja que una empresa de limpieza -o también uno mismo- para asegurar que todo esté en buenas condiciones, paredes, puertas y suelos. Aunque todo parezca que está bien, pero si miras bien podrás encontrar algo que hacer. 

8) No dar de alta cuanto antes la línea de internet y los suministros

Vale, ya tenemos instalado el sofá, la cama y la mesa, incluso la tele conectada, pero nada de eso sirve si la luz, el gas, el agua y demás no están operativos. Pelear con las empresas para hacer un cambio de propietario o un traslado de domicilio es uno de los trabajos hercúleos contemporáneos, pero créenos: una mudanza no está acabada cuando se abren las últimas cajas, sino una vez que instalamos la clave de Internet en nuestro móvil y todo funciona perfectamente.

9) No pensar primero en mascotas y niños

En la medida de lo posible, procura que la habitación de los niños sea la última en desmontarse y la primera en estar lista en la nueva ubicación. Que sus hijos y útiles escolares prefieran que los traigan directamente desde la suite principal y, si es posible, que tengan su propio espacio bien delimitado.
Las mascotas necesitan una atención especial en espera del transporte. En el nuevo alojamiento, hay que permitirles explorar e inspeccionar a fondo (aún a riesgo de clavarse las uñas en las cajas de cartón), y sobre todo asegurarse de que tengan a su disposición su cajón de alimentación, bebida y posibles excrementos. 

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